lunes, 23 de enero de 2012

Despedida a mi abuela - Beatriz Ortega

Hola abuela, allí donde estés, además de en nuestro recuerdo. Muerta no, pues sólo existe la muerte en el completo olvido de tu esencia en las personas que más te quieren. Y eso sería imposible.
Te has ido abuela, te has ido de aquí, de allí, y de todos los lugares de este planeta. Ya no te puedo dar un beso, aunque de la vuelta al mundo. Tu que nos diste hasta tu último suspiro ya no estás. Sólo hay un nudo en la garganta, y mucha gente que te quería a mi alrededor. Te querían. Te queremos. Siempre. Porque todo lo que tú nos diste nos ayudará a quererte y a luchar, casi tanto como luchaste tu, y como estarás luchando ahora si tienes la posibilidad.

Para algunos fuiste una madre, una esposa, una abuela o bisabuela, para otros una tía, una suegra. También fuiste prima y amiga. Otros te atendieron en estos últimos años, y en fin... habrás sido tantas cosas... Pero a todos siempre nos diste lo mejor que tenías.

Me hubieran quedado muchas cosas por contarte. Me hubiera gustado... en fin. Haber nacido un poco antes, para poder haberte hablado de mi primer trabajo serio, y ese tipo de cosas que escuchabas con tanta atención y respondías con tanta gracia andaluza. Pero ya no podías darnos más. Por eso te has ido. Y sé que te encantaría vernos seguir adelante, aunque cueste, porque tu lo hiciste siempre y porque nos seguirá quedando tu fuerza y tu cariño. Y a cada paso que de me seguiré acordando de ti.

A éstas alturas solo me queda darte las gracias por haber compartido tu vida conmigo, y con tantos otros, que hoy lloran por ti, mostrando tras cada lágrima, cada una de todas las sonrisas que nos has dado.

Yo hoy te devuelvo la sonrisa, que no me cuesta, porque se que has disfrutado tu vida al máximo, mientras te doy las gracias, que tampoco me cuesta, porque nos has hecho disfrutar nuestras vidas al máximo

Beatriz Ortega - Junio de 2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario