miércoles, 13 de junio de 2012

Una carta de amor - Julio Cortázar

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,
       
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
       
todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.
       
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
       
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

Julio Cortázar

martes, 12 de junio de 2012

Así que cada viernes peor

(...) Los Gobiernos, por absolutísima que sea la mayoría que posean, nunca son el Estado, sino quienes lo tie­nen en préstamo (no en propiedad) y lo representan durante un periodo. Y hay elementos del Estado que no pueden cambiarse legítimamente, aunque quizá sí legalmente. Tal vez un Gobierno estaría facultado para vender al extranjero el Museo del Prado, pero sería inaceptable que lo hiciera. Del mismo o parecido modo, no puede privatizar ni desmante­lar lo que el conjunto de la ciudadanía considera irrenunciable: la sanidad, la educación y el transporte públicos, por ejemplo. Cada individuo cede parte de su soberanía y de su dinero en beneficio del todo, a condición de que ese todo, el Esta­do (más allá de cualquier Gobierno transitorio), me proteja y reconozca mis dere­chos. Si un Gobierno determinado me los recorta y me desprotege y me priva, y adelgaza, debilita o vacía de contenido el Estado, está actuando al margen de éste y rompiendo el contrato o pacto social que nos une y vincula a todos. “No hay otra posibi­lidad”, se defienden Rajoy y los suyos, y con ese cómodo argu­mento -no es ni argumento- fomentan el despido y envían al paro a más personas, dejan a los llamados “dependientes” sin ayuda, encarecen, deterioran y limitan la educación, imponen el copago farmacéutico y sanitario, torpedean el consumo y conde­nan al cierre a numerosos comercios, y así hacen saltar por los aires aquello por lo que todos estamos dispuestos a ceder parte de nuestra soberanía y de nuestro dinero, en pro del conjunto. Sí hay otra posibilidad, Rajoy elige siempre dónde recorta y dónde no, ya lo creo. Hay cosas que el individuo por sí solo no puede procurarse, pero sí el individuo formando parte del Estado. Si un Gobierno toma medidas, viernes tras viernes, que atentan contra la idea de Estado tal como la hemos aceptado o sobreentendido; si aplica una política de “sálvese sólo quien pueda, y  el que no, que hubiera ganado más dinero antes”, entonces está quebran­do el pacto esencial y se deslegitima a sí mismo, por muchos vo­tos engañados que cosechara, en unas elecciones tuertas.


JAVIER MARÍAS
El País Semanal, 3 de junio de 2012

miércoles, 6 de junio de 2012

Mujer que dice chau - Eduardo Galeano

Me llevo un paquete vacío y arrugado de cigarrillos "Republicana" y una
revista vieja que dejaste aquí. Me llevo los dos boletos últimos del
ferrocarril. Me llevo una servilleta de papel con una cara mía que habías
dibujado, de mi boca sale un globito con palabras, palabras que dicen cosas
cómicas. También llevo una hoja de acacia recogida de la calle, la otra
noche, cuando caminábamos separados por la gente. Y otra hoja, petrificada, blanca, que tiene un agujerito como una ventana, y la ventana estaba velada por el agua y yo soplé y te vi y ése fue el día en el que empezó la suerte.

Me llevo el gusto del vino en la boca. (Por todas las cosas buenas,
decíamos, todas la cosas, cada vez mejores, que nos van a pasar).

No me llevo ni una sola gota de veneno. Me llevo los besos cuando te ibas
(no estaba nunca dormida, nunca). Y un asombro por todo esto que ninguna carta, ninguna explicación, pueden decir a nadie lo que ha sido.

 
                                          de "Vagabundo y otros relatos", 
                                           de Eduardo Galeano

domingo, 3 de junio de 2012

Tu nombre - Beatriz Ortega

Le he puesto tu nombre a las estrellas. Ellas me hablan de ti.
Anuque no aparece en ninguna enciclopedia, tu y yo lo sabemos.
Le he puesto tu nombre a la luz,  a los colores.
A tu sonrisa cómplice y tu mirada serena.

Y antes de irse, tu nombre regresa.
Poniendo el acento al olor a primavera. a los sueños rehenes.
Marcando cuadernos y pensamientos de metro.

Regresas tu con tu nombre, incondicionalmente.