miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cierren los CIES


El domingo 18 de diciembre de 2011, tendrá lugar en Madrid una concentración para pedir el cierre de los CIES (Centros de Internamiento de Extranjeros)

Se trata de espacios no penitenciarios cuya función instrumental es la de facilitar la expulsión de las personas extranjeras en situación irregular, privándolas de libertad durante un periodo máximo de 40 días. Acogen, pues, a personas que no han cometido delito alguno pero que no tienen regularizada su situación en el España. Sin embargo, cada vez más, los testimonios nos demuestran que estos centros no se limitan a ejecutar precisamente una sanción administrativa (la expulsión), sino que se traducen en centros donde se violan los derechos de los internos.

Son lugares opacos, turbios, a los cuales determinados actores sociales han tenido acceso en escasas ocasiones. Se trata de un lugar en nuestras ciudades en el que se concentran muchas de las injusticias y abusos del poder de nuestro mundo. Sin embargo tendemos a trasladarnos a miles de kilómetros para buscar atrocidades. La cultura del espectáculo. Los medios de desinformación.

Varias ONG (Médicos del Mundo, SOS Racismo y Ferrocarril Clandestino) han solicitado acceder a las dependencias del CIE de Aluche para luchar por los derechos de las personas allí internadas. Sus intervenciones se limitaron, puesto que no les dejaron hacer más, a contar su experiencia en el informe "Voces desde y Contra los CIE". Pero este avance no se traducirá en nada si no abrimos los ojos y dejamos de mirarnos el ombligo. El miedo es nocivo para la ejecución de los derechos. Las condiciones que acompañan a estas personas en busca de la felicidad, no ayudan a crear unas mejores. Y se encuentran con más frecuencia de la que me gustaría, entre la espada (que pasa a ser su lugar de procedencia), y la pared (o más bien los muros de los CIES). Desgraciadamente, vivimos en un mundo en el que casi todo nos viene heredado. Se trata de un círculo de pobreza y exclusión en el cuál se cumplen con casi todos los factores de desigualdad. Ellos llegan con las manos vacías y un mundo nuevo en sus corazones, pero acaban siendo amenazados y subordinados en condiciones deplorables, que además se ven muchas veces obligados a agradecer, pues siempre podría ser peor.

En el informe "Voces desde y contra los CIE" se relatan las CONDICIONES INHUMANAS que estas personas, repito, sin delito alguno sino en situaciones irregulares, tienen que pasar por, sencillamente, nacer en un contexto que les obligue a trasladarse a lugares que albergaban una esperanza falsa, y una realidad mejor. Pero esta realidad posteriormente parece ponerse en contra de ellos. Estos centros son una amenaza para las personas que se arriesgan a entrar en condición irregular en España, y también las somete a un repliegue ante las fuerzas laborales, precarizando notablemente sus vidas.


Malos tratos y condiciones antihigiénicas (en el informe aparece casos de personas a las que no permiten ir al servicio, por ejemplo) falta de espacios adaptados al descanso (muchos duermen en el suelo) hacinamiento, incomunicación y aislamiento (personas encerradas), racismo, indefensión legal, precariedad de los mecanismos de supervisión desde el exterior y, claro, represión.

Desde hace un año, La Cruz Roja asiste permanentemente a los internos de los CIES, sucede que la peculiaridad de esta entidad es precisamente su colaboración con las Administraciones Públicas, siendo este un factor decisivo para callar. No pretendo entrar aquí en juicios de valor a cerca de la asistencia sin denuncia, pues en este contexto a cualquiera que haya querido denunciar y asistir no se le ha permitido. Cabe decir, no obstante, que mi máxima ilusión en este aspecto sería poder intervenir pero también denunciar estos hechos para algún día no tener que asistirles. Aspiro a ello, de hecho es el horizonte que me permite avanzar. Lo que está claro es que lo mínimo que podemos hacer, nosotros, a los cuales se nos limita la posibilidad a la denuncia y el reclamo, es comenzar este camino por ahí: convencidos de que denunciando esta situación que alberga una de las mayores injusticias de nuestra sociedad, y coloca al individuo en máximas indefensiones, estamos interviniendo también.


Finalizaré esta reflexión por tanto pidiendo la movilización de todos nosotros, para exigir el cierre de estas prisiones. Estas personas, que merecen una vida digna, se movieron para buscarla, pero como respuesta no obtuvieron más que negaciones a sus libertades y derechos. Me niego a resignarme a la existencia de estos centros, y a la constante sociedad cabizbaja. El día 18 todos podemos ser sus voces. NO ES ILEGAL EL AVE QUE MIGRA

Beatriz Ortega

2 comentarios:

  1. Seamos buenos y responsables....no es tan difícil

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  2. El compromiso se demuestra andando....El 18 es un buen momento para andar....

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