lunes, 20 de febrero de 2012

Carta de creencia - Octavio Paz

1

Entre la noche y el día
hay un territorio indeciso.
No es luz ni sombra:
es tiempo.
Hora, pausa precaria,
página que se obscurece,
página en la que escribo,
despacio, estas palabras.
La tarde
es una brasa que se consume.
El día gira y se deshoja.
Lima los confines de las cosas
un río obscuro.
Terco y suave
las arrastra, no sé adónde.
La realidad se aleja.
Yo escribo:
hablo conmigo
—hablo contigo.

Quisiera hablarte
como hablan ahora,
casi borrados por las sombras
el arbolito y el aire;
como el agua corriente,
soliloquio sonámbulo;
como el charco callado,
reflector de instantáneos simulacros;
como el fuego:
lenguas de llama, baile de chispas,
cuentos de humo.
Hablarte
con palabras visibles y palpables,
con peso, sabor y olor
como las cosas.
Mientras lo digo
las cosas, imperceptiblemente,
se desprenden de sí mismas
y se fugan hacia otras formas,
hacia otros nombres.
Me quedan
estas palabras: con ellas te hablo.

Las palabras son puentes.
También son trampas, jaulas, pozos.
Yo te hablo: tú no me oyes.
No hablo contigo:
hablo con una palabra,
Esa palabra eres tú,
esa palabra
te lleva de ti misma a ti misma.
La hicimos tú, yo, el destino.
La mujer que eres
es la mujer a la que hablo:
estas palabras son tu espejo,
eres tú misma y el eco de tu nombre.
Yo también,
al hablarte,
me vuelvo un murmullo,
aire y palabras, un soplo,
un fantasma que nace de estas letras.

Las palabras son puentes:
la sombra de las colinas de Meknès
sobre un campo de girasoles estáticos
es un golfo violeta.
Son las tres de la tarde,
tienes nueve años y te has adormecido
entre los brazos frescos de la rubia mimosa.
Enamorado de la geometría
un gavilán dibuja un círculo.
Tiembla en el horizonte
la mole cobriza de los cerros.
Entre peñascos vertiginosos
los cubos blancos de un poblado.
Una columna de humo sube del llano
y poco a poco se disipa, aire en el aire,
como el canto del muecín
que perfora el silencio, asciende y florece
en otro silencio.
Sol inmóvil,
inmenso espacio de alas abiertas;
sobre llanuras de reflejos
la sed levanta alminares transparentes.
Tú no estás dormida ni despierta:
tú flotas en un tiempo sin horas.
Un soplo apenas suscita
remotos países de menta y manantiales.
Déjate llevar por estas palabras
hacia ti misma.

2

Las palabras son inciertas
y dicen cosas inciertas.
Pero digan esto o aquello,
nos dicen.
Amor es una palabra equívoca,
como todas.
No es palabra,
dijo el Fundador:
es visión,
comienzo y corona
de la escala de la contemplación
—y el florentino:
es un accidente
—y el otro:
no es la virtud
pero nace de aquello que es la perfección
—y los otros:
una fiebre, una dolencia,
un combate, un frenesí, un estupor,
una quimera.
El deseo lo inventa,
lo avivan ayunos y laceraciones,
los celos lo espolean,
la costumbre lo mata.
Un don,
una condena.
Furia, beatitud.
Es un nudo: vida y muerte.
Una llaga
que es rosa de resurrección.
Es una palabra:
al decirla, nos dice.

El amor comienza en el cuerpo
¿dónde termina?
Si es fantasma,
encarna en un cuerpo;
si es cuerpo,
al tocarlo se disipa.
Fatal espejo:
la imagen deseada se desvanece,
tú te ahogas en tus propios reflejos.
Festín de espectros.

Aparición:
el instante tiene cuerpo y ojos,
me mira.
Al fin la vida tiene cara y nombre.
Amar:
hacer de un alma un cuerpo,
hacer de un cuerpo un alma,
hacer un tú de una presencia.
Amar:
abrir la puerta prohibida,
pasaje
que nos lleva al otro lado del tiempo.
Instante:
reverso de la muerte,
nuestra frágil eternidad.

Amar es perderse en el tiempo,
ser espejo entre espejos.
Es idolatría:
endiosar una criatura
y a lo que es temporal llamar eterno.
Todas las formas de carne
son hijas del tiempo,
simulacros.
El tiempo es el mal,
el instante
es la caída;
amar es despeñarse:
caer interminablemente,
nuestra pareja
es nuestro abismo.
El abrazo:
jeroglífico de la destrucción.
Lascivia: máscara de la muerte.

Amar: una variación,
apenas un momento
en la historia de la célula primigenia
y sus divisiones incontables.
Eje
de la rotación de las generaciones.

Invención, transfiguración:
la muchacha convertida en fuente,
la cabellera en constelación,
en isla la mujer dormida.
La sangre:
música en el ramaje de las venas;
el tacto:
luz en la noche de los cuerpos.

Trasgresión
de la fatalidad natural,
bisagra
que enlaza destino y libertad,
pregunta
grabada en la frente del deseo:
¿accidente o predestinación?

Memoria, cicatriz:
—¿de dónde fuimos arrancados?,
memoria: sed de presencia,
querencia
de la mitad perdida.
El Uno
es el prisionero de sí mismo,
es,
solamente es,
no tiene memoria,
no tiene cicatriz:
amar es dos,
siempre dos,
abrazo y pelea,
dos es querer ser uno mismo
y ser el otro, la otra;
dos no reposa,
no está completo nunca,
gira
en torno a su sombra,
busca
lo que perdimos al nacer;
la cicatriz se abre:
fuente de visiones;
dos: arco sobre el vacío,
puente de vértigos;
dos:
Espejo de las mutaciones.

3

Amor, isla sin horas,
isla rodeada de tiempo,
claridad
sitiada de noche.
Caer
es regresar,
caer es subir.
Amar es tener ojos en las yemas,
palpar el nudo en que se anudan
quietud y movimiento.
El arte de amar
¿es arte de morir?
Amar
es morir y revivir y remorir:
es la vivacidad.
Te quiero
porque yo soy mortal
y tú lo eres.
El placer hiere,
la herida florece.
En el jardín de las caricias
corté la flor de sangre
para adornar tu pelo.
La flor se volvió palabra.
La palabra arde en mi memoria.

Amor:
reconciliación con el Gran todo
y con los otros,
los diminutos todos
innumerables.
Volver al día del comienzo.
Al día de hoy.

La tarde se ha ido a pique.
Lámparas y reflectores
perforan la noche.
Yo escribo:
hablo contigo:
hablo conmigo.
Con palabras de agua, llama, aire y tierra
inventamos el jardín de las miradas.
Miranda y Fernand se miran,
interminablemente, en los ojos
—hasta petrificarse.
Una manera de morir
como las otras.
En la altura
las constelaciones escriben siempre
la misma palabra;
nosotros,
aquí abajo, escribimos
nuestros nombres mortales.
La pareja
es pareja porque no tiene Edén.
Somos los expulsados del Jardín,
estamos condenados a inventarlo
y cultivar sus flores delirantes,
joyas vivas que cortamos
para adornar un cuello.
Estamos condenados
a dejar el Jardín:
delante de nosotros
está el mundo.

Coda

Tal vez amar es aprender
a caminar por este mundo.
Aprender a quedarnos quietos
como el tilo y la encina de la fábula.
Aprender a mirar.
Tu mirada es sembradora.
Plantó un árbol.
Yo hablo
porque tú meces los follajes.

domingo, 19 de febrero de 2012

De la película el viento que agita la cebada

“Quien planta árboles bajo cuya sombra sabe que nunca se va a sentar, ha comprendido el verdadero sentido de la vida.”


miércoles, 15 de febrero de 2012

Léeme la retirada - Beatriz Ortega

Ojalá pudieras leerme la mirada.
Así verías que ya no brilla, que no te veo.
Que se agotaron las notas de nuestra canción.
Que se emborronó tu imagen.
Que recorrí laberintos tratando de encontrarte.
Que casi pierdo el juicio y el tacto.


Entonces sí dejarías que me marchara.
Sin girarme.


Y como yo, arrinconada, indefensa.
La magia, que se retiró hace ya tiempo.
Sin girarse.

Ojalá pudieras leerme los ojos.

Asumirías que ya no tengo armas que me protejan.
Que te guardaste la magia de a dos. Y nos dejaste sin nada.
Que se me rompió la coraza cuando caló tu ausencia.
Que tan siquiera tengo fuerzas para huir.
Vulnerable, indefensa.

Entonces sí dejarías que abandonara esta guerra sin sentido.
Marcha atrás.

Declaro el silencio.
A ti, que decidiste reservarte de vivirnos.
A ti, que te faltó el valor de la retirada a tiempo.
Yo, que por fin me encuentro.

Beatriz Ortega

De Fernando Aramburu

También eres dolor, lo sabes.
Lentamente alguna caducidad
vierte su ácido en el rostro.
Los días raen la ilusión y un muro
negro te aleja de las gentes.
Así comprendes que al amar
piadosa compañía es lo que anhelas,
buscas testigo de las lágrimas,
alguien que ayude a levantar tu roca.
Residuo de tu vida reluciente,
verás la juventud sin disimulo
retirarse como arena entre dedos.
Pero no eres tristeza,
porque no hay culpa en ti por esta infamia.

Fernando Aramburu


Cambiar nuestro mundo

La carga de nuestras armas - Beatriz Ortega

Está claro. Podemos seguir quejándonos de que el mundo está del revés, pero esto no servirá de mucho si seguimos viviendo igual. Mientras no actuemos consecuentes con el mundo que queremos conseguir, no podremos avanzar hacia él.

Nunca me gustó el dicho de "yo lo haría, ¡pero de qué sirve que yo lo haga si nadie lo hace!". Sigo preguntándome por qué he de mirar al otro para construir mi mundo.... En la medida en que uno asume la capacidad constructiva que su vida tiene para él y para su alrededor, ha ganado. Estar convencido de esto, conlleva a ser responsable con la vida en la que creo. Pero esta responsabilidad, no puede ser nunca vista como algo amenzante o normativo, sino como la manera en la que escogemos vivir consecuentemente a lo que aspiramos que tenga el mundo. Si rompemos esta dicotomía entre lo que hacemos en nuestro mundo y lo que queremos conseguir que sea el mundo, conseguiremos vivir mejor. Vendría a ser algo así como querer cambiar mi mundo para cambiar el mundo. Que el mundo no me cambie a mi.

Casi seguramente (por eso de no decir palabras como "seguro", "nunca", o "siempre"), que si vivo conforme al mundo en el que creo, no cambie el mundo, pero esto ya no importa, porque al menos he vivido mi vida en ese mundo que quería para el resto. Esa es la satisfacción que me llevo, creer en el mundo en el que vivo. Creer en el mundo que construyo.

Creo en la capacidad de cambio a través de la fuerza del contagio de la cooperación entre las personas. Creo en la capacidad constructiva, reconozco la existencia de la capacidad destructiva, pero no creo en ella. Creo en el poder de una sonrisa, en la perseverancia, en la autosuperación. Creo en el "nosotros", y creo en él, porque además creo en el "yo".

Nuestra arma es saber que el mundo es transformable. Nuestra arma es sustituir aquellos pilares sobre los que están ciertas cosas que no nos gustan. Construir, en vez de limitarnos a quejarnos de lo que ahora existe. Encontrarse a sí mismo entre todo aquello que está aún por hacer. Y nunca rendirse, para no acabar derrotado.

Como decía, reconozco la capacidad destructiva de las personas, y ésta a veces nos llega a mermar de tal modo que acabamos adaptándonos a un mundo en el que no creemos: Uno quiere cambiar el mundo y finalmente el mundo le cambia a él. Pero nadie dijo que fuera a ser fácil.

Romper la separación entre lo que hacemos en nuestro mundo y lo que queremos conseguir que sea el mundo, significa romper con la atomización de la persona frente a la sociedad. La atomización se produce cuando no hay mecanismos de participación entre las personas y entre el Estado y las personas, y por tanto cada persona no se considera en función de las demás, sino que es reducida a una pieza desarticulada. De este modo, la iniciativa y la participación y responsabilidad del individuo quedan anuladas, y la capacidad de manipulación y control sobre nosotros es mayor.

Así, nuestras acciones quedan desconectadas entre sí, dejamos de vivir nuestras vidas en relación a un todo que le de sentido de co-acción, pues realmente acabamos viviendo en relación a un todo que lejos de darle sentido, se lo quita. La organización social se sustenta entonces en base a individuos (consumidores/ productores...), y no a grupos. Si queremos salir de esta falsa comodidad, la cuestión es: qué hago y qué más puedo hacer para contribuir a la sociedad en la que creo. No se trata, pues, de dejar de ser uno mismo, sino de que lo que uno mismo es, comience a formar parte de un nosotros, el cual a su vez, comienza a ser parte de uno mismo.

No todo está perdido, pues son precisamente los momentos más críticos la mejor herramienta para arrancar hacia mejores etapas. El fin es un buen comienzo ya que la capacidad de construir nace de la necesidad. Toda carencia de algo puede implicar la potencia de ese algo. Como decía Einstein "La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. (...) Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado."

El mundo es mucho más que la suma de cada uno de nosotros por separado. Aún más, nosotros no existimos por separado ¿por qué hemos olvidado esto? Confiemos en nuestra capacidad creativa y de acción colectiva, sustituyamos aquello que no nos guste. Uno mismo puede ser testigo de su propia liberación. Hace falta gente que ame lo que hace. Creemos. Busquemos medios para alcanzar el mundo que queremos de forma autosuficiente.


Un mundo nuevo comienza hoy.
Es el tuyo.

- Beatriz Ortega -

domingo, 12 de febrero de 2012

Tendríamos que estar conquistando nuestros derechos

Fragmento de "Rayuela", de Cortázar

Oliveira pugna por romper el cerco de lo consabido, de lo preconcebido, de lo previsible. Procura estar siempre de ida, conservar la fresca mirada, la percepción virginal del adamita, el candor abierto a cualquier sorpresa, a la novedad potencial de cada instante.

No te salves - Mario Benedetti

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

viernes, 10 de febrero de 2012

Las paradojas de la justicia - Beatriz Ortega

La decisión de Garzón de acceder a que se grabaran conversaciones de encarcelados de la trama Gürtel, solicitada por la policía, fue respaldada por la fiscalía y mantenida por el juez del Tribunal Superior de Madrid Antonio Pedreira cuando se hizo cargo de la investigación. Ahora, sin embargo, siete miembros del Tribunal Supremo han condenado sin debate previo ni ningún tipo de consideración, en tiempo record, y por unanimidad, al Juez Garzón a 11 años de inhabilitación por prevaricación, la cual sólo es posible si la actuación del juez es insostenible. Prevaricar significa además que "no es defendible en Derecho ni podría llegarse a ello por alguno de los métodos de interpretación de las normas admitidas en Derecho". Esto es por tanto, amenazar a cada juez con que la interpretación de la jurisprudencia puede dar lugar a prevaricación. Es condenar a un juez porque una ley sea estúpidamente ambigua y abrir espacios de impunidad. En vez de condenar la ley, condenamos al juez.

Pero no todo lo justo es legítimo (ni todo lo legítimo es justo). Pues hay que tener en cuenta que la causa por la que se ha inhabilitado a Garzón era una de las más famosas tramas de corrupción en nuestro país. A lo que se añade también la coincidencia de esta sentencia contra Garzón con el inicio de una investigación contra el juez que instruye el caso de Urdangarín. Tras la protección de la intimidad de los corruptos, estas condenas lo que esconden es el gran peligro que supone investigar al poderoso, lo que es un duro golpe de la justicia en contra de sí misma y que ataca también a la independecia de los jueces. Implica por tanto, cierto suicidio de la justicia española.

Es destacable cómo, las escuchas por las que se ha inhabilitado a Garzón serían legítimas suponiendo que se hubiera tratado de un caso contra terrorismo, o contra crímenes organizados, tipo de casos por los que el juez ha destacado a nivel internacional. Y digo yo ¿No es acaso un atentado contra los españoles que mientras se cuatruplican las peticiones de la renta mínima de inserción y se abaratan los despidos, haya 55 políticos imputados por prevaricación, cohecho y/o tráfico de influencias ? Huele mal. La condena que el Tribunal Supremo ha impuesto a Garzón, pretende ser para ellos el castigo de una presunta violación de la intimidad del acusados por corrupción, algo que consideran escandaloso. Pero más escandaloso me parece imponer una pena a un juez al que no se le había revocado el caso, sino que, de cualquier modo, se le permitió seguir adelante con las escuchas. Resulta irónico que el juez que investiga un caso de corrupción sea el primer y, de momento, el único culpable, y que sea por cumplir con su deber de, en este caso, tratar de interrumpir un delito de corrupción.

Lo que ocurre además es que el panorama político no resulta favorecedor si, finalmente asumiendo el derecho de los ciudadanos a conocer la verdad, se hubiera decidido no respetar la intimidad de los acusados: Pues los mismos que adularon a Garzón cuando sus investigaciones apuntaban contra cargos públicos socialistas, son los que ahora se quejan de las escuchas. Esto es reflejo de lo poco consecuentes que pueden llegar a ser nuestras convicciones y creencias: se olvidan rápido los beneficios que conllevan a la sociedad la posibilidad de investigar casos de corrupción cuando es a uno mismo a quien se le merma su derecho de intimidad.

En el
mismo caso que sentaba al banquillo a Garzón (paradójicamente para ser juzgado) acontecieron, días antes, los juicios tras los cuales Camps celebraba "el triunfo de la democracia" por su absolución. Cabe señalar que la absolución de Camps y Costa se basa en que el jurado ha encontrado contradicciones en las declaraciones del sastre y de la empleada de la tienda de ropa, en que cinco de los nueve jurados no se han creído los informes periciales ni los documentos aportados por la acusación, y en que la mayoría ha dado bastante credibilidad a las declaraciones de los altos cargos de la Generalitat valenciana que desvincularon a los imputados con la capacidad o influencia en las contrataciones de eventos y obras. A pesar de las pruebas explícitas, las grabaciones inequívocas y los documentos irrefutables, el jurado se ha inclinado por considerar que la relación entre Camps y Álvaro Pérez, había sido meramente "comercial". Tampoco han tenido en cuenta las dos condenas precedentes asumidas por Victor Campos (expresidente de la Generalitat) y Ramon Betoret (exjefe del gabinete de Turismo) por "aceptar trajes de la trama". No obstante, para diversos cargos del PP valenciano, éste no es el final de las causas sobre trama Gürtel. Queda pendiente la causa que se sigue por supuesta financiación irregular del partido, por un delito electoral en las elecciones locales y autonómicas de 2007 y por falsedad mercantil en los comicios de 2008.

El Supremo ha condenado a Garzón antes de la causa de la memoria histórica, parece que para no crear más polémica, pues la condena de las escuchas es la única que tenía posibilidades de construirse desde un punto de vista mínimamente técnico. Pero aún queda pendiente el juicio en el que se acusa a Garzón de atentar contra la Ley de Amnistía (1977) por pretender investigar los asesinatos y desapariciones de más de 110.000 personas durante la dictadura y la Guerra Civil. Guerra Civil: En mayúsculas, como los nombres de sus muertos, cuyas familias aspiran a ejercer su derecho de conocer la verdad y encontrar a las víctimas de entre las fosas clandestina. No solo es que estas familias tengan derecho a conocer la verdad, además tienen derecho a que esa verdad quede reconocida.

Sin embargo parecemos estar sumidos en cierta amnesia histórica. España es, tras Camboya, el país del mundo que más fosas clandestinas tiene.
¿Cómo pueden ser crímenes de tal gravedad objeto de amnistía? Más que eso, ¿cómo puede juzgarse a alguien que aspira a conocer la verdad de estos muertos que no tuvieron ni juicio, ni abogado, ni sentencia, y a los que su familia siguen buscando? Cabe destacar que, los familiares de los desaparecidos lo que pretenden por medio de estos juicios alcanzar no es venganza, sino verdad. Pero sin verdad no hay paz. Esto lo que viene a producir, contrario a los argumentos en los que alguno se refugia, es una fractura en el país: en la sombra de España quedarán aquellos que no han dejado de luchar por buscar a sus muertos. Sumidos en el olvido, la mayor indefensión y la desesperación por ver que se ve frustrado el único intento de satisfacer sus ansias de justicia. No podemos aprender de la historia si no la conocemos ni la reconocemos.

Hay ciertas cosas que ha olvidado la justicia en España. Estos hechos ponen en tela de juicio los medios de los que nuestro pais dispone para garantizar la verdad. Y aunque, como ya he mencionado antes, Garzón no desobedeció (puesto que no se le había revocado el proceso), cuando la justicia no es un hecho, desobedecer es un derecho, y casi una obligación. Con frecuencia olvidamos que tenemos un modelo de país heredado del franquismo, sumido, a lo sumo, en la transición. La justicia tambíen está en crisis, y necesita superarse a si misma, acatar los cambios necesarios para sobrevivir. Pero tenemos miedo al progreso y, ni los políticos ni los ciudadanos parecemos aceptar las responsabilidades que estos cambios conllevan. Algunos dicen: "Al amigo todo, al enemigo ni agua y al indiferente la legislación vigente". Y así nos va. Cuando el juez es el primer condendo en un caso de corrupción, es que algo no funciona.

En estas estamos, en que es más peligroso ser juez que corrupto. Si eres corrupto, puede incluso que te vote media Valencia en masa.
No tengo tan claro que el poder ejecutivo esté separado del judicial y hoy por hoy, no puedo decir que confíe en la mayoría de las instituciones, corruptas, inútiles, desfasadas, ineptas y bipartidistas. Menos revanchismo y venganza y más justicia y verdad, eso es lo que nos hace falta.

No se trata ya de apoyar o no a Garzón, sino de apoyar la justicia.
Aún en la hipótesis de que Garzón fuera culpable, objeto aún de debate; no lo somos los ciudadanos (al menos legalmente), por esto, estamos en el derecho de poner nombre y condena a cualquier mal que afecte a nuestro desarrollo como sociedad. Apoyar procedimientos que garanticen la independencia judicial para que los ciudadanos, conozcamos la realidad, y sepamos llevarla de una manera responsable.

Actuar con consecuencia
no es únicamente conocer que la responsabilidad de un juez es garantizar la justicia. Es además responsabilidad del ciudadano luchar por que ese juez disponga de los medios para garantizar la justicia. Ríete si vuelves a oír al Rey Juan Carlos hablar de aquello de que " la justicia es igual para todos", que ya Gabriela Bravo, portavoz del poder judicial, ha dicho, literalmente que "no todos los imputados son iguales". Actuar con consecuencia es no olvidar nunca que, como las mejores cosas en esta vida, los derechos hay que conquistarlos.

Beatriz Ortega


Jóvenes desarmados

Recordándose - B. Ortega

Te conocí en tu recuerdo. Sucedió en mi casa, estando sola. Entonces supe que esa persona que eras, no eras más que para mi. Que aquello que trato de recordar es una imagen que de pronto se me rompe en mil pedazos. Se rompe tu imagen. Tu no te rompes - A veces ni tan siquiera te inmutas. -Frente a mi espejo, entretanto, me aparto el pelo y me lavo la cara. Aprendo a mirarme, y recordarme. Alli, cerca de ti, recordándote.
Beatriz Ortega






Deja de buscar...

Deja de buscar,
deja de correr.
El paraíso está
donde vos estés

(Dread Mar i)




Historia

"Quizá la única lección que nos enseña la historia es que los seres humanos no aprendemos nada de las lecciones de la historia."

ALDOUS HUXLEY

Certificado de existencia - Benedetti

Dijo el fulano presuntuoso /
hoy en el consulado
obtuve el habitual
certificado de existencia

consta aquí que estoy vivo
de manera que basta de calumnias

este papel soberbio / irrefutable
atestigua que existo

si me enfrento al espejo
y mi rostro no está
aguantaré sereno
despejado

¿no llevo acaso en la cartera
mi recién adquirido
mi flamante
certificado de existencia?

vivir / después de todo
no es tan fundamental
lo importante es que alguien
debidamente autorizado
certifique que uno
probadamente existe

cuando abro el diario y leo
mi propia necrológica
me apena que no sepan
qu estoy en condiciones
de mostrar dondequiera
y a quien sea
un vigente prolijo y minucioso
certificado de existencia

existo
luego pienso

¿cuántos zutanos andan por la calle
creyendo que están vivos
cuando en rigor carecen del genuino
irremplazable
soberano
certificado de existencia?

M.Benedetti

Puro mar - Miguel Hernández

El mar también elige
puertos donde reír
como los marineros.

El mar de los que son.

El mar también elige
puertos donde morir.
Como los marineros.

El mar de los que fueron.

Miguel Hernández

Silencio - Beatriz Ortega

¿A quién nos sugiere escribir el silencio
cuando cala en los huesos y tartamudea
torpemente en nuestra memoria?
Escribo por y para él,
sin poder ser de otra manera.
A nadie más le corresponden las palabras
de este torpe homenaje.
Las cosas más significativas suceden en silencio.
Y las que más pesan. También.
Solo los grandes amores mueren en ti.
Silencio.


-Bea Ortega -

jueves, 9 de febrero de 2012

Perdido - Fernando Pessoa

Lo que se ha perdido, lo que se debería haber perdido,
lo que se ha conseguido y ha satisfecho por error,
lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, vimos,
amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado;
lo que creíamos que pensábamos cuando sentíamos;
lo que era un recuerdo y creíamos que era una emoción;
y el mar en todo, llegando allá, rumoroso y fresco,
del gran fondo de toda la noche, a agitarse fino en la playa,
en el decurso nocturno de mi paseo a la orilla del mar.

Fernando Pessoa

miércoles, 8 de febrero de 2012

Lluvia - Juan Gelman



hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/

Juan Gelman.

martes, 7 de febrero de 2012

Ciudad envejecida

Fragmento del Libro del desasosiego - F. Pessoa

Una de mis preocupaciones constantes es el comprender cómo es que otra gente existe, cómo es que hay almas que no sean la mía, conciencias extrañas a mi conciencia, que, por ser conciencia, me parece ser la única. Comprendo bien que el hombre que está delante de mí, y me habla con palabras iguales a las mías, y me ha hecho gestos que son como los que yo hago o podría hacer, sea de algún modo mi semejante. Lo mismo, sin embargo, me sucede con los grabados que sueño de las ilustraciones, con los personajes que veo de las novelas, con los personajes dramáticos que en el escenario pasan a través de los actores que los representan.
Nadie, supongo, admite verdaderamente la existencia real de otra persona. Puede conceder que esa persona está viva, que siente y piense como él; pero habrá siempre un elemento anónimo de diferencia, una desventaja materializada. Hay figuras de tiempos idos, imágenes espíritus en libros, que son para nosotros realidades mayores que esas indiferencias encarnadas que hablan con nosotros por encima de los mostradores, o nos miran por casualidad en los tranvías, o nos rozan, transeúntes, en el acaso muerto de las calles. Los demás no son para nosotros más que paisaje y, casi siempre, paisaje invisible de calle conocida.
Tengo por más mías, con mayor parentesco e intimidad, ciertas figuras que están escritas en los libros, ciertas imágenes que he conocido en estampas, que muchas personas, a las que llaman reales, que son de esa inutilidad metafísica llamada carne y hueso. Y "carne y hueso", en efecto, las describe bien: parecen cosas recortadas puestas en el exterior marmóreo de una carnicería, muertes que sangran como vidas, piernas y chuletas del Destino.
No me avergüenzo de sentir así porque ya he visto que todos sienten así. Lo que parece haber de desprecio entre hombre y hombre, de indiferente que permite que se mate gente sin que se sienta que se mata, como entre los asesinos, o sin que se piense que se está matando, como entre los soldados, es que nadie presta la debida atención al hecho, parece que abstruso, de que los demás también son almas.
Ciertos días, a ciertas horas, traídas mí por no sé qué brisa, abiertas a mí por el abrirse de no sé qué puerta, siento de repente que el tendero de la esquina es un ente espiritual, que el hortera, que en este momento se inclina a la puerta sobre el saco de patatas, es, verdaderamente, un alma capaz de sufrir.
Cuando ayer me dijeron que el dependiente de la tabaquería se había suicidado, sentí una impresión de mentira. ¡Pobrecillo, también existía! Lo habíamos olvidado, todos nosotros, todos nosotros que le conocíamos del mismo modo que todos los que no le conocieron. Mañana le olvidaremos mejor. Pero que tenía alma, la tenía, para que se matase ¿Amores? ¿Angustias? Sin duda... Pero a mí, como a la humanidad entera, me queda sólo el recuerdo de una sonrisa tonta por encima de una chaqueta de mezclilla, sucia, y desigual en los hombros. Es cuanto me queda, a mí, de quien tanto sintió que se mató de sentir porque, en fin, de otra cosa no debe de matarse nadie... Pensé una vez, al comprarle cigarrillos, que se quedaría calvo pronto. Al final, no ha tenido tiempo de quedarse calvo. Es uno de los recuerdos que me quedan de él. ¿Qué otro me había de quedar si éste, después de todo, no es suyo, sino de un pensamiento mío? Tengo súbitamente la visión del cadáver, del ataúd en que le han metido, de la tumba, enteramente ajena, a la que tenían que haberle llevado. Y veo, de repente, que el dependiente de la tabaquería era, de cierta manera, chaqueta torcida y todo, la. humanidad entera.
Ha sido tan sólo un momento. Hoy, ahora, claramente, como hombre que soy, él ha muerto. Nada más.
Sí, los demás no existen... Es para mí para quien este ocaso remansa, pesadamente alado, sus colores neblinosos y duros. Para mí, bajo el ocaso, tiembla, sin que yo le vea correr, el río grande. Ha sido hecha para mí esta plaza abierta sobre el río cuya marea se acerca. ¿Ha sido enterrado hoy en la fosa común el dependiente de la tabaquería? No es para él el ocaso de hoy. Pero, de pensarlo, y sin que yo quiera, también ha dejado de ser para mí...

Nubes enjauladas


“El eslabón más débil de una cadena es el más fuerte. Puede cortar la cadena”
STANISLAW JERZY LEC

El diablo es pobre - Eduardo Galeano

En las ciudades de nuestro tiempo, inmensas cárceles que encierran a los prisioneros del miedo, las fortalezas dicen ser casas y las armaduras simulan ser trajes.
Estado de sitio. No se distraiga, no baje la guardia, no se confíe. Los amos del mundo dan la voz de alarma. Ellos, que impunemente violan la naturaleza, secuestran países, roban salarios y asesinan gentíos, nos advierten: cuidado. Los peligrosos acechan, agazapados en los suburbios miserables, mordiendo envidias, tragando rencores.
Los pobres: los pelagatos, los muertos de las guerras, los presos de las cárceles, los brazos disponibles, los brazos desechables.
El hambre, que mata callando, mata a los callados. Los expertos, los pobrólogos, hablan por ellos. Nos cuentan en qué no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, en qué no creen.
Sólo nos falta saber por qué los pobres son pobres. ¿Será porque su hambre nos alimenta y su desnudez nos viste?

Eduardo Galeano (Espejos. Una Historia casi universal)

domingo, 5 de febrero de 2012

Uno aprende - Jorge Luis Borges


Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender. Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotascon la cabeza alta y los ojos abiertos yuno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.

Jorge Luis Borges

viernes, 3 de febrero de 2012

Arma

Dos poemas de Saramago

Hay en la memoria un río donde navegan
los barcos de la infancia, por arcadas
de ramas inquietas que despegan
sobre las aguas las hojas curvadas.

Hay un golpear de remos acompasado
en el silencio de la tersa madrugada,
olas blancas se hacen a un lado
con el rumor de la seda arrugada.

Hay un nacer del sol en el sitio exacto,
en el momento que más cuenta de una vida,
un despertar de los ojos y del tacto,
un ansiar de sed no abolida.

Hay un retrato de agua y de quebranto
que irrumpe del fondo de esta memoria,
y todo lo que es río abre en el canto
que cuenta del retrato una vieja historia.

Retrato do poeta quando jovem, "Os poemas possíveis", 1981

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En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en que no necesitamos morir.
En ese momento sabemos todo lo que fue y será.
El mundo se nos aparece explicado definitivamente y entra en nosotros una gran serenidad, y se dicen las palabras que la significan.
Levantamos un puñado de tierra y la apretamos en las manos. Con dulzura.
Allí está toda la verdad soportable: el contorno, la voluntad y los límites.
Podemos en ese momento decir que somos libres, con la paz y con la sonrisa de quien se reconoce y viajó alrededor del mundo infatigable, porque mordió el alma hasta sus huesos.
Liberemos sin apuro la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es en este momento la vida.
Que eso nos baste.

Na ilha por vezes habitada, "Provavelmente alegria", 1985


jueves, 2 de febrero de 2012

Retales de Khalil Gibran

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas
viven en la casa de mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos
semejantes a ti
porque la vida no retrocede
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero
sea para la FELICIDAD
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Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.

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Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así: Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que se habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!".

Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "¡Es un loco!".

Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo. Por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis mascaras. Como en éxtasis grité: "¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"

Así fue cómo me volví loco.

y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro

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Dais muy poco cuando dais
lo que es vuestro corno patrimonio.
Cuando dais algo de vuestro interior
es cuando realmente dais.
Hay quienes dan poco de lo mucho
que tienen y lo dan buscando
el reconocimiento y su deseo oculto
daña sus regalos.
Y hay quienes tienen poco y lo dan todo.

Es bueno dar algo cuando ha sido pedido,
pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo.
Y, para la mano abierta,
La búsqueda de aquel que recibirá
es mayor alegría que el dar mismo.

¿Y hay algo, acaso, que puede guardarse?
Todo lo que tenéis será entregado algún día:
dad, pues, ahora que la estación de dar es vuestra
y no de vuestros herederos.

Decís a menudo: “Daría,
pero sólo a quien lo mereciera”.
Los árboles en vuestro huerto
no hablan de ese modo,
ni los rebaños en vuestra pradera.
Ellos dan para vivir,
ya que guardar es perecer.

Todo aquel que merece recibir
sus días y sus noches
merece de vosotros todo lo demás.
Y aquel que mereció beber el océano de la vida
merece llenar su copa en vuestra pequeña fuente.

Mirad primero si vosotros mismos merecéis dar
y ser el instrumento de dar.
Porque, en verdad, es la vida la que da a la vida,
mientras que vosotros, que os creéis dadores,
no sois más que testigos.

(Khalil Gibran)