Te conocí en tu recuerdo. Sucedió en mi casa, estando sola. Entonces supe que esa persona que eras, no eras más que para mi. Que aquello que trato de recordar es una imagen que de pronto se me rompe en mil pedazos. Se rompe tu imagen. Tu no te rompes - A veces ni tan siquiera te inmutas. -Frente a mi espejo, entretanto, me aparto el pelo y me lavo la cara. Aprendo a mirarme, y recordarme. Alli, cerca de ti, recordándote.
Beatriz Ortega
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