AUNQUE NO VEAS LA BALA"
lunes, 28 de noviembre de 2011
Cuento de las flechas - Jorge Bucay
No creo que sea buena idea dibujar una pareja que se amolde al perfil de las dificultades y desencuentros. Conseguir una relación duradera requiere cierta pericia. Cuando se es capaz de saber dónde está el centro del vínculo que se desea, se puede apuntar en esa dirección. Si no se decide definir primero si se coincide en los proyectos (el arco al que apuntar las flechas) la felicidad que se encuentra es solo una casualidad o una ficticia armazón.
Jorge Bucay
Recopilación 2006-2008 (érase una vez tu) - Beatriz Ortega
mientras me quedo mirando mi reflejo en el espejo
recreando conversaciones de adioses que no quiero,
inventando excusas y despistes para que te quedes.
Intento convencerme, y me desvisto para vestirme de ti,
te cuento de miradas insostenibles, de fusiones de piel,
de horas calmadas cocinándonos a fuego lento,
te cuento cuentos para dormirte, pero “te vas”.
Otra vez “te vas”.
Y otra vez me quedo mirando mi reflejo en el espejo.
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Te presto mi vida, mi último minuto antes de marchar, siempre. Te presto mis horas de luz, mis alas, cada uno de mis suspiros.
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Te quiero, tú sabes muy bien que te quiero, que estoy inevitablemente unida a ti por algo que viene de muy lejos. Creo que la vida nunca me separará de ti, no puedo, es más fuerte que todo, a veces creo que voy a pasar el resto de mi vida o hablándote o recordándote. Voy hacia ti, quiera o no.
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Inténtalo que no podrás, no podrás quitarme esa sonrisa de estúpida que se me pone al verte. No podrás cerrarme la boca, ni podrás quitarme la cara. Y si alguna vez me voy, recuérdame que no puedo, lánzate al infinito conmigo y no te sueltes de mi mano. Deja que te abrace, que te abrigue el corazón día tras día, que te cuide, y que te arranque los besos. Comparte conmigo ese cosquilleo. Haz que mi corazón salga de recreo. Porque hoy, más que nunca, quiero descubrir el mundo junto a ti. Escúchame cuando diga que te quiero, y dime si crees que miento, entonces te dejaré irte. Léeme los labios, recuérdame que te necesito, atraviesa mis miedos, peina mis heridas y bebe mis suspiros. Encuentra mi perdición, perdona mis silencios, olvida nuestro orgullo, y siempre recuerda esto: demasiado caro renunciar a ti. Porque sé que por mucho que nos movamos siempre estaré aquí, a tu lado. Y qué le voy a hacer, si aunque tus sonrisas me salieran demasiado caras las pagaría también.
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No me regales palabras bonitas, sino sinceras. No me regales besos, mejor róbamelos. No me regales anillos, pero no sueltes mi mano. No me regales peluches, pero abrázame. No me regales calendarios, regálame un minuto tuyo. No me regales discos, cántame al oído. No me regales despedidas, pero vuelve por favor. (Julio del 2006)
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Llegué aqui con casi nada entre las manos: la irremediable sensación de que si no aparecía alguien me volvería loca y días que pasaban sin pasar. Entonces apareciste tú, como si nada. Supongo que eras la chispa que necesitaba. La incrédula hizo una excepción y creyó en el destino. Y ahí me tienes, dejando atrás mis burlas de lo romántico para agarrarte a mi mano, siempre fría.
Quitándome el aliento en cada instante fuiste abriéndote un rincón gracias a nuestras miradas, fuiste creando nuestra cama en el cielo. Echarte de menos es precioso cuando sé que luego nos veremos: Volver a casa y ver que la cama sigue deshecha, revuelta. Oir canciones de desamor y que no reprochen nada ya.
Inspirador de las sonrisas que me arrancas de cuajo. A veces me asusta mirarte porque sé que si tus ojos me faltan no podré volver a ver.
Asumo el riesgo de confesarte que me sigo poniendo nerviosa nada más verte o recordarte, que las horas no pasan si no estás, que no me importan rus quejidos mientras me acaricias. Que me vicio a tu cuerpo y me derrito.
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Y la vida se va convirtiendo en un vaivén de escalofríos, y la vida, cuando no estás, cielo, no es vida, sino un constante estado de espera. Y qué quieres que te diga si tengo miedo porque lo malo es que por tí si merecerá la pena llorar.
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Hoy es demasiado pronto para saber qué será mañana. Pero en Madrid el precio de vivir a la deriva me sale demasiado caro. Y de vuelta soledades rotas en este terco y absurdo bote de carmín que me embadurna. Disfrazo mis sueños en las aceras y los semáforos se tornan grises al pasar, a juego con la ciudad. Que cuando miro al futuro no lo acabo de ver. Y ya me ves, demasiado tarde es ayer.
Vuelvo a éste caparazón, mi ciudad, tan mía y tan ajena al mismo tiempo. Y sus personas, que vuelven a ser irremediablemente gentes de paso, apareciendo y desapareciendo en mis circunstancias. Y me revuelvo en el porvenir de mi pasado, cuando lo importante vencía todas las urgencias que pudiéramos tener. Volver a huir de lo que me encarcela es la única razón que me sostiene.
¿Cobarde quizás? Aprendí a vivir de esa manera
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Batalla de silencios. Un conjunto de miedos invertebrados. La imposibilidad de abstraer mis sentimientos. La pared del corazón se torna a negra, quizás a ningún color. Solo vacío. Puede que eso sea demasiado.
La carretera pierde el sentido y la señal. El espejo es opaco y tus palabras no me dicen nada que quiera escuchar, ni siquiera que pueda oir.
Intento barrer restos de lo que apenas existió, pero solo los arrastro hacia un papel, que debería estar en blanco.
No hay nada. No llames a la puerta. Solo está tu ausencia y el sonido de un mechero de aire frio. El mundo se desvanece en mis manos. Solo es aire frío. Rincones sin cobijo.
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Hoy tengo miedo. Miedo a mirarme por dentro y descubrir que no soy quien creo. Miedo a perder la batalla sin haber disparado ni una sola razón. Mieod a tener que mentirme para reconocer una sola verdad. Miedo a mirarme las manos y verlas vacías de caricias que regalar. Miedo a que la vida me empuje en una espiral de la que no sabré salir. Miedo a preferir el silencio. A no tener nada que decir. Miedo a sentir frío y no encontrar el color de tus ojos. Y siempre miedo a pasarme la vida sintiendo miedo.
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Surge la decepción porque mis hilos no sujetan las piedras del camino que o tu o yo acabaremos volviendo a atravesar para encontrarnos. Pero tus pasos son más firmes y tu siempre llegas antes, porque conoces, sin saberlo, cada debilidad mía.
Los años ya están rotos, y las uñas que arañan los sueños crecen más de la cuenta. Pero sé que por mucho que nos movamos siempre estaré ahí, a tu lado. Y eso me inquieta, y te inquieta a ti también. Porque aunque bailemos con la música, los dos aprendimos entre cien cervezas que seremos incapaces de escucharla sin el otro.
Dices que vas a volver, y me lo creo. Pero vas a volver, y volver significa más que eso. Entiende que no me sonría. No sé muy bien lo que significa tu regreso. Pero si te encontrara como hace cuatro años te encontré, estaría perdida. Y tu seguirías sin darte cuenta. Sin dejar de creerte mi aparente seguridad.
Me preguntaste si te echaba de menos. Solo sé esto que te digo, y tan siquiera eso.
Beatriz Ortega
Escena de sofá y cena - Beatriz Ortega
El mundo es demasiado grande, o ella tiene pocas ganas a pesar de tener los medios. A veces sobrevivimos, porque no nos queda más remedio. Pero nos vamos de- formando. Entonces nos inquieta que nadie nos preguntara si realmente queremos ser lo que vamos siendo. En ocasiones creo que el ritmo de vida que nos obligamos a llevar nos impide conservar ciertos valores que entendíamos como principios para ser nosotros mismos.
En ese momento él entra en casa. Le pide un beso mientras se quita la chaqueta. No la mira, a ella, que siempre le ha regalado los cariños al ritmo de sus impulsos. Quizás la mire, pero no la ve. Intenta confundirla con palabras. Lo logra. Con un beso le recuerda que sigue a su lado. Él por un momento cree que es feliz. Le incomoda tanta felicidad. Le asusta tener que rendir cuentas y sabe que ella lo sabe. Adela se arrepiente de volver a demostrarle su cariño incondicional mientras él avanza hacia atrás. Tiene frío. El invierno ha llegado, piensa.
- Cariño, ¿hay algo de cenar? Pico algo y me voy a casa de Antonio, hemos quedado para ver el fútbol. - Es increíble su capacidad de escaquearse de las situaciones mínimamente comprometidas. -Si, hazte un bocata, he comprado lomo y pan del que te gusta. - Se pega a su ausencia. Él no está. Ya no. Aunque estuviera en este sofá con sus labios a un centímetro de los de Adela. Intenta recordar un momento en que se haya sentido querida por él. Resbala en el intento.
Vuelve a ese sofá. Le pesa la vida. Le pesa esta serie de televisión en la que todos sonríen. No saber nunca a donde ir. La quietud de su alma, y su ambición por buscar un resguardo tierno. Le pesa elegir entre malas razones. Su sonrisa obligada cuando él vuelve de trabajar. Este inquietante mar en calma. El vacío, la desgana, las noches de abandono. Los días que no van a volver mientras sigue en el desmullido sofá. Las caricias que no le han dado. Le pesan los baches de esta carretera antigua. Que vaya a caer el sol, sin reparar en ello. Los silencios de sus noches y las pasiones sin pasión.
Para volar - Beatriz Ortega
Le asustaba que la gente no luchara por sus sueños, el conformismo, le asustaba la prisa, la sobriedad, los que no miran hacia arriba, los que pasan indiferentes ante la sonrisa de un niño y los que de vez en cuando no hacen un alto en el camino para respirar el aire puro. Soñaba con volar. Ver la ciudad desde el cielo.
Con cierta distancia las cosas se ven mejor. En sus sueños, aparece siempre volando sobre el mar, acompañada de alguien cuya cara nunca consigue reconstruir y se desmorona al despertar.
Ha encontrado una foto. Entre los papeles del cajón. Sale mirándole como nunca ha vuelto a mirar a nadie. Se extraña de que no se diera cuenta en su momento, y de que, ahora que ella se había protegido de sus ilusos deseos alejándose, él hubiera comenzado a reparar en ello.
Se cuestionaba si todo aquello hubiera sido un hogar o una cadena de cotidianidades insanas. Ella siempre se encontraba preguntándose, aunque esta vez se protegiera de sus propias dudas, buscando desesperadamente una respuesta clara. Sí. No. Soñar tiene un precio, pero a veces no hacerlo es lo que realmente pesa. Dejar de lado el pasado como a un trasto del baúl donde escondemos aquellos recuerdos que no somos capaces de salvar. El fuego de entonces es ahora un cuchillo que no corta pero avisa con pequeños pero insistentes pinchazos. Querer ver el futuro, no adivinarlo. El miedo al miedo, el miedo a no tambalear, a olvidar sus utopías. El miedo a no dudar hacía de ella ahora una chica de ojos tristes y pasos cansados. Ella quería volar. "No sé seguir. No puedo. No sé." -Pensó. Hoy era más difícil pararse a soñar, pero también más necesario, pues estaba asustada de si misma, de su coraza de papel arrugado. De su falsa confianza en la cautela. De la necesidad de verse lejos para medir distancias.
"Que por muy fuerte que sujetes el arma no hay guerra que se deje ganar".
La voz a ti debida (1237-1265) - Pedro Salinas
Lo que eres
me distrae de lo que dices.
Lanzas palabras veloces,
empavesadas de risas,
invitándome
a ir adonde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando
los labios donde nacieron.
Miras de pronto a los lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.
Y cuando deseas algo
no pienso en lo que tú quieres,
ni lo envidio: es lo de menos.
Lo quieres hoy, lo deseas;
mañana lo olvidarás
por una querencia nueva.
No. Te espero más allá
de los fines y los términos.
En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer.
- Pedro Salinas -
domingo, 27 de noviembre de 2011
De humanos - Beatriz Ortega
El alma tenías - Pedro Salinas
El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles...
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
-soñaba altos muros-
guardándote el alma-
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía
de franca que era,
entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.
- Pedro Salinas -
Apuntes sobre la democracia - Saramago
Podemos escoger nuestros representantes, elegirlos, hay representación democrática, todo funciona dentro del sistema, de sus condicionamientos, pero la verdad es que nuestra capacidad de cambiar los destinos del país y del mundo está limitada por la propia organización democrática. El poder efectivo real es, a buen seguro, el poder económico.
Es una plutocracia. Y el poder económico no es democrático, lo que es la gran contradicción del sistema. Nos dicen: «sois ciudadanos de pleno derecho, la democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», pero se trata de una retórica un poco fatigante, porque los destinos del mundo son conducidos por unas cuantas multinacionales, cuyos consejos de administración no se presentan al electorado.
Vivimos en una esquizofrenia sistemática en que se habla de la democracia en las páginas de los periódicos, un poco por todas partes, pero la realidad es que, a pesar de que podamos elegir nuestros gobiernos, no llegamos ni más alto ni más lejos, porque los gobernantes son comisarios políticos del poder económico. No me canso de repetirlo.
Vivimos en un mundo en que todo se debate, de la tercera edad a la ecología, en mesas redondas, coloquios, simposios, millones de personas se reúnen para discutir, pero la democracia no se debate, como si fuera algo prácticamente intocable. Me parece más que absurdo que así sea.
Ella está aquí, hay que aceptarla, lo que no nos impide criticar, observar, analizar. Aristóteles decía que, en el sistema democrático, los pobres deberían estar en el gobierno de la polis , lo que no significa que los ricos no estuvieran representados. En esa democracia gobernada por los pobres, se sabe que son los ricos que conducen la política: la banca, las grandes multinacionales. Vivimos en un tiempo en que el empleo alcanzó un grado de inestabilidad extrema. Ningún gobierno mentalmente decidiría que el empleo no fuera permanente. Es el poder económico que lo decide. O sea, el poder no democrático gobierna la democracia.
Cuando hablamos de la Humanidad, parece que estamos refiriéndonos a una abstracción. Están ahí, los individuos, pero ¿quiénes son ellos, quiénes somos nosotros? Las grandes masas están subyugadas, ya no digo por un poder ideológico, sino por un fenómeno de globalización económica, que se transformó en una globalización política.
- Saramago -
Aprenderemos - Beatriz Ortega
Nadie nos lo enseñó porque la vida es eso: aprenderlo nosotros mismos.
Utopía - Beatriz Ortega
Se llama Utopía, tiene los ojos del azul del mar. Nos permite avanzar paso a paso hacia aquello que entendemos por correcto. Ella nos acompaña cuando caminamos la vida y somos coherentes con nuestras convicciones. Ella es la única que consigue que proyectemos un futuro idealizado, y que tenga sentido caminar aún sabiendo que no alcanzaremos el horizonte. Nos permeabiliza de nuestro alrededor. Nos moja de los detalles positivos que nos ofrece la vida. Se puede percibir en la manera de observar las cosas de algunos, en la sonrisa de algunos, en sus voces, y a veces, hasta en sus silencios. Se llama utopía.
Bienvenida - Mario Benedetti
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más docil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero
después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco.
yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie.
Tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas...
- Mario Benedetti -
Te quiero - Benedetti
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi ccómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.
- Mario Benedetti -
Nos hicieron creer - John Lennon

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual… que era eso lo que funcionaba! No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación.
Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas,
frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo” podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor
aunque la violencia se practica a plena luz del día.”
- John Lennon -
Las ilusiones perdidas - Concha Caballero
No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación regalado por un familiar o conseguido a base de una lucha de puntos sin cuartel. Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster, o han logrado una mal llamada beca Erasmus que costará a la familia la mitad de sus ahorros. Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses".
Hasta hace poco era un privilegio de los nuevos tiempos que les permitía gozar de una libertad sin límites, de un mundo sin fronteras, de una capacidad casi infinita de aprendizaje... Hasta que llegó la crisis y la maleta pareció distinta, la espera en la fila de embarque más embarazosa, la despedida más triste y el fantasma de la ausencia definitiva más cercano.
No. No llevan maletas de cartón, ni hay aglomeraciones en el andén de la despedida. No se marchan en grupo, sino uno a uno. Aparentemente nada les obliga. Ha sido una cadena invisible de acontecimientos. Estuvieron allí hace unos años, o tienen una amiga que les ha informado de que puede encontrar algún trabajo con facilidad. No pagarán mucho, eso es seguro, pero podrán ganarse la vida con cierta facilidad... A fin de cuentas aquí no hay nada.
Y se marchan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de savia nueva que sale sin ruido de nuestro país, desmintiendo la vieja quimera de que la historia es un caudal continuo de mejoras.
No hay estadísticas oficiales sobre ellos. Nadie sabe cuántos son ni adonde se dirigen. No se agrupan bajo el nombre oficial de emigrantes. Son, más bien, una microhistoria que se cuenta entre amigos y familiares. "Mi hija está en Berlín", "se ha marchado a Montpellier", "se fue a Dubai" son frases que escuchamos sin reparar en el significado exacto que comportan. Escapan a las estadísticas de la emigración porque suelen tener un nivel alto de estudios y no se corresponden con el perfil típico de lo que pensamos que es un emigrante. Quizá en las cuentas oficiales figuren como residentes en el extranjero, pero deberían aparecer como nuevos exiliados producto de la ceguera de nuestro país.
En los tiempos de crisis que detallan cada euro gastado nadie computa los centenares de miles de euros empleados en su formación y regalados a empresarios de más allá de nuestras fronteras con una torpeza sin límites, con una ignorancia sin parangón. Menos aún se cuantifican el esfuerzo de sus familias, las ilusiones perdidas y sus sueños rotos en mil pedazos.
No llevan maletas de cartón, pero componen un nuevo éxodo que azota especialmente a Andalucía, que dispersa a nuestros jóvenes por toda Europa y gran parte del mundo, que nos priva de su saber, de su aportación y de su compañía. Pero, aparentemente nadie se escandaliza por esta fuga de cerebros, lenta pero inexorable, que nos privará de muchos de nuestros mejores talentos. Nadie protesta por esta nueva oleada de exiliados que son una acusación silenciosa del fracaso y de engaño. Se van en silencio por el túnel de embarque en el que les alcanzará la melancolía por la pérdida temprana de su tierra.
No son, como dicen, una generación perdida para ellos mismos. No son los socorridos ni-nis que sirven para culpar a la juventud de su falta de empleo. Son una generación perdida para nuestro país y para nuestro futuro. Un tremendo error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento intelectual y técnico. Aunque todavía no lo sepamos.
- Concha Caballero -
Tú vives siempre en tus actos - Pedro Salinas
Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.
De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.
Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.
Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.
Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.
- Pedro salinas-
El derecho de soñar - Eduardo Galeano
Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos allí, ya seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.
Pero aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, por el derecho de soñar y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.
Asi que vamos a delirar, deliremos, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:
En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.
El aire estará limpio de los venenos de las máquinas, y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será contemplada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas.
La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.
El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla, ni la policía será la maldición de quienes no puedan comprarla.
La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.
Una mujer, negra, será presidente de Brasil y otra mujer, negra, será presidente de los
Estados Unidos de América.
Una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú.
En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: “Festejarás el cuerpo”.
El noveno, que desconfía del deseo, lo declarará sagrado.
La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.
Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero.
- Eduardo Galeano -
Tiempo de cambios - Bea Ortega

Alcanzar una democracia como idea reguladora de la vida política se traduce en cambios más palpables y cuantificables a nivel externo: en propuestas económicas, políticas y sociales que se formulan a raíz del análisis del sistema en el que nos encontramos.
Pero existe, en mi opinión, un motor interno que surge a partir de la necesidad del cambio: El movimiento y la acampada nos han permitido compartir con otros el sentimiento de que este mundo es transformable, y de que estas transformaciones de la realidad deben ir acordes con lo que el pueblo ha salido a reclamar: participación, representación y dignidad, por lo que tras su ideal más puro y pleno llevan implícitas una organización horizontal donde se hace necesario que no nos movamos por obligaciones, sino por compromisos que asumimos a partir de la propia convición de que este mundo se puede cambiar.
Crear un mundo que de la oportunidad de incluir a todos los mundos y que es movido por la voluntad de incluirnos en él. Tratar de que la relación entre las personas y su entorno vivan en la mayor sintonía que seamos capaces de crear.
Algo bonito está creciendo. Estamos ensayando diferentes formas de estar juntos.
- Bea Ortega -
Corazón tan blanco - Javier Marías
- Javier Marías -
Indecencias - Arturo Pérez Reverte
Nos gustaría transmitirle al Gobierno lo siguiente:
Dediquen su empeño en rebajar LA VERGÜENZA DEL FRAUDE FISCAL,que en España se sitúa alrededor del 23% del P.I.B. (10 puntos por encima de la media europea) y por el que se pierden miles de millones de €uros, fraude que repercute en mayores impuestos para los ciudadanos honestos.
TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, erradicarlas comisiones por los servicios bancarios y que dejen de cobrar a los españoles más humildes €30.01, cada vez que su menguada cuenta se queda sin saldo. Cosa que ocurre cada 1º de mes cuando les cargan las facturas de colegios, comunidades, telefonía, Etc. y aun no les han abonado la nómina.
PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.
ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.
HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.
INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.
INDECENTE,es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)
INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).
INDECENTE,es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.
Indecente No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.
INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.
INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.
Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que lo regula.
¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.
Arturo Pérez Reverte
Eso que soy - Eugenia Martinucci
Soy un poco de lo que he sido, y algo de lo que nunca fui. Mucho de lo que jamás seré y de lo que soy sin saber.
Soy un poco de vos, de aquel, del otro, y de cada uno de los que tocado, algo de los que he sentido, y mucho de los que nunca sentiré.
Soy un poco del tiempo que pasó, y algo del que no llegó, del que me hubiese gustado y nunca fue, y del que nunca quise atravesar, y transité.
Soy un poco de las cosas que he perdido, y de todas las que he ganado, algo de las que nunca tuve, y mucho de las que tengo y no conozco.
Soy un poco de todo lo que razono, y de todo lo que no entiendo, de mis mil preguntas sin respuesta, y de las certezas que nunca tengo.
Soy un poco de ganas sostenidas, y de postergaciones elegidas, de proyectos y de búsquedas, y de idas y venidas.
Soy un poco de calor enceguecido, y de explosión intermitente, de pacífica calma, y de contradicciones esporádicas.
Soy un aquí y ahora, y algún sueño latente, un pasado aceptado, y un futuro no planeado.
Soy un poco de la tierra que dejé, y de la que me arropé, de la que encontré cuando volví, de la que perdí cuando encontré.
Soy un poco de las voces que escuché, y de las que no quise escuchar, de las que gritaron para oírse, y de las que callaron para no gritar.
Soy un poco de las lágrimas que lloré, y de las risas que reí, de los pedidos que guardé, y de los ruegos que supliqué.
Soy un poco de lo mucho que pude ser, y algo de lo que no pude, un poco más de lo mucho que puedo, y mucho de lo mucho que deseo.
(Eugenia Martinucci)
Globalización
Si tu dios es judío,
tu coche japonés,
tus calzoncillos marroquíes,
tus zapatos chinos,
tus pantalones americanos,
tu café colombiano,
tu pizza italiana,
tu numeración india
y tu alfabeto latino ...
¿Cómo te atreves a llamar extranjero a tu vecino?
He aprendido - Beatriz Ortega
He aprendido a pararme a descubrir
cada vida que me cuenten.
He aprendido que no siempre las personas
quieren escuchar lo que les quieres decir.
He aprendido a agradecer una sonrisa.
He aprendido que existe la gota que colma el vaso.
He aprendido que a veces sí es demasiado tarde.
He aprendido a ser más tolerante conmigo misma.
He aprendido que la vida te da las circunstancias,
pero uno es responsable de lo que llega a ser.
He aprendido que cada uno debe
marcarse sus propios límites y metas.
He aprendido que hay veces que hay que tomar
un camino aunque no se esté muy seguro.
He aprendido que una cara linda dura 5 minutos.
He aprendido que las cosas no son de otro
que de quien las sabe valorar.
He aprendido que elegir supone renunciar.
He aprendido a sacar fuerzas de
los abrazos de los amigos.
He aprendido a detenerme para mirar a los ojos.
a las personas que no conozco.
He aprendido a no buscar
respuestas lógicas a la ambigüedad.
He aprendido que no puedes disfrutar la vida por nadie.
He aprendido que uno es
lo que hace por cambiar quien es.
He aprendido que no importa tanto
de donde vengas, sino a donde te diriges.
He aprendido que la alegría
y la tristeza se dan muchas veces la mano.
He aprendido que cada uno es protagonista
de su propia historia y nadie la puede vivir por nosotros.
He aprendido que no hay mayor logro
que superarse a uno mismo.
He aprendido que la vida exige un compromiso.
He aprendido que una mirada puede
soportar cientos de sentimientos.
He aprendido que a todos nos hace bien
que nos escuchen qué tal nos ha ido el día,
aunque no tengamos nada extraordinario que contar.
He aprendido a mirar la vida con la curiosidad de un niño.
He aprendido a amar sin pedir nada a cambio.
He aprendido que el asado se hace con las brasas,
el fuego lo quema.
He aprendido a querer sin renunciar.
He aprendido a entregarme sin lograrlo
He aprendido a decir “no” a pesar de.
he aprendido a no avergonzarme de ser joven,
de tener aún incontables realidades por descubrir.
He aprendido que estar sola no es fácil,
pero a veces es necesario.
He aprendido que no solo tienes que seguir tu corazón,
también tienes que guiarlo.
He aprendido que la única manera de amar a alguien
es con toda nuestra dedicación, con toda la intensidad.
He aprendido que tengo un cariño
inconcional hacia ciertas personas.
He aprendido de la complicidad de una mirada.
He aprendido que muchos hombres callan por miedo
a salir de los cómodos silencios.
He aprendido a financiarme lo que cuesten los sueños.
He aprendido a decidir teniendo en cuenta mis limitaciones.
He aprendido que la voluntad de los hombres
puede salvar o destruir vidas.
- Bea Ortega -
Bailar bajo la lluvia
Era una mañana agitada, un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00.
Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.
Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.
El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.
Hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer. Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.
Ella no sabía quien era él, hacía cinco años que ella no podía reconocerlo.
Me sorprendió, "Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?"
'Ella no sabe quien soy,
pero yo aún se quien es ella.'
(Autor desconocido)
La función del arte /1 - Eduardo Galeano
El padre, Santiago Kovadloff,
le llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar,
estaba mas allá de los altos médanos,
esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron
por fin aquellas dunas de arena,
después de mucho caminar,
la mar estalló ante sus ojos.
Y fue tanta la inmensidad de la mar,
y tanto su fulgor
que el niño quedo mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar,
temblando,tartamudeando,
pidió a su padre:
¡Ayúdame a mirar!
Propósitos del 2011

Se dice eso de año nueva, vida nueva. ¿Pero qué significa exactamente para mi?. Vivir cada día con la curiosidad con la que lo viviría un recién llegado, vivir la vida día a día, vivir la vida nuevamente, haciendo cosas que quiero hacer y por ahora no he hecho, y conservar aquellas pocas pero buenas costumbres que ya tengo.
Quiero pensar menos para sentir más. Cerrar los ojos para verlo. Enamorarme de nuevo, Salir a la calle y respirar muy profundo mientras grito la canción que está sonando en mi mp3. Escuchar a alguien que te quiere y saber que lo dice de verdad. Decir todo lo que se me ocurra. Ir a una tienda carísima y probarme todo lo que me apetezca. Hacer guerras de almohadas. Pasar una noche en un hotel muy lujoso. Subirme a un escenario,tirarme y que me manteen. Mirar las figuras que forman las nubes y convencer a alguien de que tus impresiones son realistas. Llamar a los amigos para desearles un buen día. Dejar de fumar. Aprender a hacer algo nuevo, aunque sea consciente de que nunca seré la mejor en ello.Darle un beso de buenas noches a alguien en Paris. Viajar por la carretera sin tener un destino fijo. Irme de vacaciones sin guía, sin cámara, sin reservar y sin sentir la necesidad de visitar los lugares turísticos.Ver una película y creerme capaz de todo. Hablar con mi gente de todo aquello que me pase por la cabeza. Cuidar a mis padres. Cocinar platos exoticos. Hacer puenting o paracaidismo. Ir a los partidos de futbol y quedarme afónica de animar a mi equipo. No hacer nada. Llenar la bañera de chocolate liquido y meterme dentro. Comprarme un animal. Pasear bajo la lluvia. Sorprender a alguien con un viaje sencillo. Irme de cooperante. Tratar de tocar la guitarra. Tomar un café mientras veo a la gente pasar en algún bar antiguo de la ciudad. Hacerme un peinado estrafalario. Conocer Asia. Cumplir mi fantasía sexual. Tocar el trombón. Pasar una tarde melancólica lloriqueando de emoción mientras veo fotos.Salir más al campo. Yoga. Aprender un deporte. Besar apasionadamente a alguien que me guste y acabe de conocer. Donar sangre. Aceptarme tal cual soy. Leer un libro en la ciudad donde sucede el libro (y que no sea la mia). Mirar las estrellas mucho rato. Conocer a un indigente. Regalarle a alguien algo de gran valor para mi. Mirar a través de los ojos de un niño, preguntarme el porqué de cada cosa e inventarme la respuesta.. Ponerle a alguien la piel de gallina. Pasar tardes enteras al sol. Hacer un picnic con mantelito de cuadros y todo. Estar en silencio con alguien a quien quiero. Pintar un cuadro con total despreocupación por el resultado, ponerle un marco y colgarlo en una pared. Renunciar a la televisión y a internet por un mes. Leer los libros de una atacada. Saltar en una cama elástica. Hablar con un loro. Ir a la ópera. Llenar la casa de plantas. Hacerme adicta a algo nuevo. Bañarme en aguas heladas de madrugada a temperaturas bajo cero. Hacer algo que dure en el mundo después de que yo muera. Gritar con todas mis fuerzas y los brazos extendidos en medio de la nada. Estudiar ingles. Recibir un buen masaje. Pegar un tortazo a un chico que se lo merezca. Patentar algo absurdo. Ir a ikea en pijama y dormirme en una cama expuesta. Lanzar algo que suene mucho por la ventana. Cambiar mi opinión sobre alguien. Ganar en el bingo. Viajar en caravana. Tumbarse en un suelo muy empinado y hacer la croqueta. Elegir la banda sonora de mi vida.
-Bea Ortega -












