
Alcanzar una democracia como idea reguladora de la vida política se traduce en cambios más palpables y cuantificables a nivel externo: en propuestas económicas, políticas y sociales que se formulan a raíz del análisis del sistema en el que nos encontramos.
Pero existe, en mi opinión, un motor interno que surge a partir de la necesidad del cambio: El movimiento y la acampada nos han permitido compartir con otros el sentimiento de que este mundo es transformable, y de que estas transformaciones de la realidad deben ir acordes con lo que el pueblo ha salido a reclamar: participación, representación y dignidad, por lo que tras su ideal más puro y pleno llevan implícitas una organización horizontal donde se hace necesario que no nos movamos por obligaciones, sino por compromisos que asumimos a partir de la propia convición de que este mundo se puede cambiar.
Crear un mundo que de la oportunidad de incluir a todos los mundos y que es movido por la voluntad de incluirnos en él. Tratar de que la relación entre las personas y su entorno vivan en la mayor sintonía que seamos capaces de crear.
Algo bonito está creciendo. Estamos ensayando diferentes formas de estar juntos.
- Bea Ortega -
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