“Te vas” como “te has ido” todas las veces que te fuiste,
mientras me quedo mirando mi reflejo en el espejo
recreando conversaciones de adioses que no quiero,
inventando excusas y despistes para que te quedes.
Intento convencerme, y me desvisto para vestirme de ti,
te cuento de miradas insostenibles, de fusiones de piel,
de horas calmadas cocinándonos a fuego lento,
te cuento cuentos para dormirte, pero “te vas”.
Otra vez “te vas”.
Y otra vez me quedo mirando mi reflejo en el espejo.
____________________________________
Te presto mi vida, mi último minuto antes de marchar, siempre. Te presto mis horas de luz, mis alas, cada uno de mis suspiros.
____________________________________
Te quiero, tú sabes muy bien que te quiero, que estoy inevitablemente unida a ti por algo que viene de muy lejos. Creo que la vida nunca me separará de ti, no puedo, es más fuerte que todo, a veces creo que voy a pasar el resto de mi vida o hablándote o recordándote. Voy hacia ti, quiera o no.
____________________________________
Inténtalo que no podrás, no podrás quitarme esa sonrisa de estúpida que se me pone al verte. No podrás cerrarme la boca, ni podrás quitarme la cara. Y si alguna vez me voy, recuérdame que no puedo, lánzate al infinito conmigo y no te sueltes de mi mano. Deja que te abrace, que te abrigue el corazón día tras día, que te cuide, y que te arranque los besos. Comparte conmigo ese cosquilleo. Haz que mi corazón salga de recreo. Porque hoy, más que nunca, quiero descubrir el mundo junto a ti. Escúchame cuando diga que te quiero, y dime si crees que miento, entonces te dejaré irte. Léeme los labios, recuérdame que te necesito, atraviesa mis miedos, peina mis heridas y bebe mis suspiros. Encuentra mi perdición, perdona mis silencios, olvida nuestro orgullo, y siempre recuerda esto: demasiado caro renunciar a ti. Porque sé que por mucho que nos movamos siempre estaré aquí, a tu lado. Y qué le voy a hacer, si aunque tus sonrisas me salieran demasiado caras las pagaría también.
_________________________________
No me regales palabras bonitas, sino sinceras. No me regales besos, mejor róbamelos. No me regales anillos, pero no sueltes mi mano. No me regales peluches, pero abrázame. No me regales calendarios, regálame un minuto tuyo. No me regales discos, cántame al oído. No me regales despedidas, pero vuelve por favor. (Julio del 2006)
___________________________________
Llegué aqui con casi nada entre las manos: la irremediable sensación de que si no aparecía alguien me volvería loca y días que pasaban sin pasar. Entonces apareciste tú, como si nada. Supongo que eras la chispa que necesitaba. La incrédula hizo una excepción y creyó en el destino. Y ahí me tienes, dejando atrás mis burlas de lo romántico para agarrarte a mi mano, siempre fría.
Quitándome el aliento en cada instante fuiste abriéndote un rincón gracias a nuestras miradas, fuiste creando nuestra cama en el cielo. Echarte de menos es precioso cuando sé que luego nos veremos: Volver a casa y ver que la cama sigue deshecha, revuelta. Oir canciones de desamor y que no reprochen nada ya.
Inspirador de las sonrisas que me arrancas de cuajo. A veces me asusta mirarte porque sé que si tus ojos me faltan no podré volver a ver.
Asumo el riesgo de confesarte que me sigo poniendo nerviosa nada más verte o recordarte, que las horas no pasan si no estás, que no me importan rus quejidos mientras me acaricias. Que me vicio a tu cuerpo y me derrito.
___________________________________
Y la vida se va convirtiendo en un vaivén de escalofríos, y la vida, cuando no estás, cielo, no es vida, sino un constante estado de espera. Y qué quieres que te diga si tengo miedo porque lo malo es que por tí si merecerá la pena llorar.
____________________________
Hoy es demasiado pronto para saber qué será mañana. Pero en Madrid el precio de vivir a la deriva me sale demasiado caro. Y de vuelta soledades rotas en este terco y absurdo bote de carmín que me embadurna. Disfrazo mis sueños en las aceras y los semáforos se tornan grises al pasar, a juego con la ciudad. Que cuando miro al futuro no lo acabo de ver. Y ya me ves, demasiado tarde es ayer.
Vuelvo a éste caparazón, mi ciudad, tan mía y tan ajena al mismo tiempo. Y sus personas, que vuelven a ser irremediablemente gentes de paso, apareciendo y desapareciendo en mis circunstancias. Y me revuelvo en el porvenir de mi pasado, cuando lo importante vencía todas las urgencias que pudiéramos tener. Volver a huir de lo que me encarcela es la única razón que me sostiene.
¿Cobarde quizás? Aprendí a vivir de esa manera
______________________________________
Batalla de silencios. Un conjunto de miedos invertebrados. La imposibilidad de abstraer mis sentimientos. La pared del corazón se torna a negra, quizás a ningún color. Solo vacío. Puede que eso sea demasiado.
La carretera pierde el sentido y la señal. El espejo es opaco y tus palabras no me dicen nada que quiera escuchar, ni siquiera que pueda oir.
Intento barrer restos de lo que apenas existió, pero solo los arrastro hacia un papel, que debería estar en blanco.
No hay nada. No llames a la puerta. Solo está tu ausencia y el sonido de un mechero de aire frio. El mundo se desvanece en mis manos. Solo es aire frío. Rincones sin cobijo.
_______________________
Hoy tengo miedo. Miedo a mirarme por dentro y descubrir que no soy quien creo. Miedo a perder la batalla sin haber disparado ni una sola razón. Mieod a tener que mentirme para reconocer una sola verdad. Miedo a mirarme las manos y verlas vacías de caricias que regalar. Miedo a que la vida me empuje en una espiral de la que no sabré salir. Miedo a preferir el silencio. A no tener nada que decir. Miedo a sentir frío y no encontrar el color de tus ojos. Y siempre miedo a pasarme la vida sintiendo miedo.
_______________________
Surge la decepción porque mis hilos no sujetan las piedras del camino que o tu o yo acabaremos volviendo a atravesar para encontrarnos. Pero tus pasos son más firmes y tu siempre llegas antes, porque conoces, sin saberlo, cada debilidad mía.
Los años ya están rotos, y las uñas que arañan los sueños crecen más de la cuenta. Pero sé que por mucho que nos movamos siempre estaré ahí, a tu lado. Y eso me inquieta, y te inquieta a ti también. Porque aunque bailemos con la música, los dos aprendimos entre cien cervezas que seremos incapaces de escucharla sin el otro.
Dices que vas a volver, y me lo creo. Pero vas a volver, y volver significa más que eso. Entiende que no me sonría. No sé muy bien lo que significa tu regreso. Pero si te encontrara como hace cuatro años te encontré, estaría perdida. Y tu seguirías sin darte cuenta. Sin dejar de creerte mi aparente seguridad.
Me preguntaste si te echaba de menos. Solo sé esto que te digo, y tan siquiera eso.
Beatriz Ortega
mientras me quedo mirando mi reflejo en el espejo
recreando conversaciones de adioses que no quiero,
inventando excusas y despistes para que te quedes.
Intento convencerme, y me desvisto para vestirme de ti,
te cuento de miradas insostenibles, de fusiones de piel,
de horas calmadas cocinándonos a fuego lento,
te cuento cuentos para dormirte, pero “te vas”.
Otra vez “te vas”.
Y otra vez me quedo mirando mi reflejo en el espejo.
____________________________________
Te presto mi vida, mi último minuto antes de marchar, siempre. Te presto mis horas de luz, mis alas, cada uno de mis suspiros.
____________________________________
Te quiero, tú sabes muy bien que te quiero, que estoy inevitablemente unida a ti por algo que viene de muy lejos. Creo que la vida nunca me separará de ti, no puedo, es más fuerte que todo, a veces creo que voy a pasar el resto de mi vida o hablándote o recordándote. Voy hacia ti, quiera o no.
____________________________________
Inténtalo que no podrás, no podrás quitarme esa sonrisa de estúpida que se me pone al verte. No podrás cerrarme la boca, ni podrás quitarme la cara. Y si alguna vez me voy, recuérdame que no puedo, lánzate al infinito conmigo y no te sueltes de mi mano. Deja que te abrace, que te abrigue el corazón día tras día, que te cuide, y que te arranque los besos. Comparte conmigo ese cosquilleo. Haz que mi corazón salga de recreo. Porque hoy, más que nunca, quiero descubrir el mundo junto a ti. Escúchame cuando diga que te quiero, y dime si crees que miento, entonces te dejaré irte. Léeme los labios, recuérdame que te necesito, atraviesa mis miedos, peina mis heridas y bebe mis suspiros. Encuentra mi perdición, perdona mis silencios, olvida nuestro orgullo, y siempre recuerda esto: demasiado caro renunciar a ti. Porque sé que por mucho que nos movamos siempre estaré aquí, a tu lado. Y qué le voy a hacer, si aunque tus sonrisas me salieran demasiado caras las pagaría también.
_________________________________
No me regales palabras bonitas, sino sinceras. No me regales besos, mejor róbamelos. No me regales anillos, pero no sueltes mi mano. No me regales peluches, pero abrázame. No me regales calendarios, regálame un minuto tuyo. No me regales discos, cántame al oído. No me regales despedidas, pero vuelve por favor. (Julio del 2006)
___________________________________
Llegué aqui con casi nada entre las manos: la irremediable sensación de que si no aparecía alguien me volvería loca y días que pasaban sin pasar. Entonces apareciste tú, como si nada. Supongo que eras la chispa que necesitaba. La incrédula hizo una excepción y creyó en el destino. Y ahí me tienes, dejando atrás mis burlas de lo romántico para agarrarte a mi mano, siempre fría.
Quitándome el aliento en cada instante fuiste abriéndote un rincón gracias a nuestras miradas, fuiste creando nuestra cama en el cielo. Echarte de menos es precioso cuando sé que luego nos veremos: Volver a casa y ver que la cama sigue deshecha, revuelta. Oir canciones de desamor y que no reprochen nada ya.
Inspirador de las sonrisas que me arrancas de cuajo. A veces me asusta mirarte porque sé que si tus ojos me faltan no podré volver a ver.
Asumo el riesgo de confesarte que me sigo poniendo nerviosa nada más verte o recordarte, que las horas no pasan si no estás, que no me importan rus quejidos mientras me acaricias. Que me vicio a tu cuerpo y me derrito.
___________________________________
Y la vida se va convirtiendo en un vaivén de escalofríos, y la vida, cuando no estás, cielo, no es vida, sino un constante estado de espera. Y qué quieres que te diga si tengo miedo porque lo malo es que por tí si merecerá la pena llorar.
____________________________
Hoy es demasiado pronto para saber qué será mañana. Pero en Madrid el precio de vivir a la deriva me sale demasiado caro. Y de vuelta soledades rotas en este terco y absurdo bote de carmín que me embadurna. Disfrazo mis sueños en las aceras y los semáforos se tornan grises al pasar, a juego con la ciudad. Que cuando miro al futuro no lo acabo de ver. Y ya me ves, demasiado tarde es ayer.
Vuelvo a éste caparazón, mi ciudad, tan mía y tan ajena al mismo tiempo. Y sus personas, que vuelven a ser irremediablemente gentes de paso, apareciendo y desapareciendo en mis circunstancias. Y me revuelvo en el porvenir de mi pasado, cuando lo importante vencía todas las urgencias que pudiéramos tener. Volver a huir de lo que me encarcela es la única razón que me sostiene.
¿Cobarde quizás? Aprendí a vivir de esa manera
______________________________________
Batalla de silencios. Un conjunto de miedos invertebrados. La imposibilidad de abstraer mis sentimientos. La pared del corazón se torna a negra, quizás a ningún color. Solo vacío. Puede que eso sea demasiado.
La carretera pierde el sentido y la señal. El espejo es opaco y tus palabras no me dicen nada que quiera escuchar, ni siquiera que pueda oir.
Intento barrer restos de lo que apenas existió, pero solo los arrastro hacia un papel, que debería estar en blanco.
No hay nada. No llames a la puerta. Solo está tu ausencia y el sonido de un mechero de aire frio. El mundo se desvanece en mis manos. Solo es aire frío. Rincones sin cobijo.
_______________________
Hoy tengo miedo. Miedo a mirarme por dentro y descubrir que no soy quien creo. Miedo a perder la batalla sin haber disparado ni una sola razón. Mieod a tener que mentirme para reconocer una sola verdad. Miedo a mirarme las manos y verlas vacías de caricias que regalar. Miedo a que la vida me empuje en una espiral de la que no sabré salir. Miedo a preferir el silencio. A no tener nada que decir. Miedo a sentir frío y no encontrar el color de tus ojos. Y siempre miedo a pasarme la vida sintiendo miedo.
_______________________
Surge la decepción porque mis hilos no sujetan las piedras del camino que o tu o yo acabaremos volviendo a atravesar para encontrarnos. Pero tus pasos son más firmes y tu siempre llegas antes, porque conoces, sin saberlo, cada debilidad mía.
Los años ya están rotos, y las uñas que arañan los sueños crecen más de la cuenta. Pero sé que por mucho que nos movamos siempre estaré ahí, a tu lado. Y eso me inquieta, y te inquieta a ti también. Porque aunque bailemos con la música, los dos aprendimos entre cien cervezas que seremos incapaces de escucharla sin el otro.
Dices que vas a volver, y me lo creo. Pero vas a volver, y volver significa más que eso. Entiende que no me sonría. No sé muy bien lo que significa tu regreso. Pero si te encontrara como hace cuatro años te encontré, estaría perdida. Y tu seguirías sin darte cuenta. Sin dejar de creerte mi aparente seguridad.
Me preguntaste si te echaba de menos. Solo sé esto que te digo, y tan siquiera eso.
Beatriz Ortega
No hay comentarios:
Publicar un comentario