Nadie nos enseñó a vivir. Cómo asumir que por momentos nuestros corazones se doblan. Cómo devolverlos a su forma. No nos enseñaron tampoco a romper con la inercia de lo que esté sucediendo hasta ahora. Nadie nos enseñó a ver las diferentes y a veces opuestas opciones.
Nadie nos lo enseñó porque la vida es eso: aprenderlo nosotros mismos.
Nadie nos lo enseñó porque la vida es eso: aprenderlo nosotros mismos.
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