lunes, 28 de noviembre de 2011

Cuento de las flechas - Jorge Bucay

Había una vez un rey que buscaba un buen arquero para su defensa. Un día mientras perseguía a un grupo de jabalíes se topó con 30 o 40 troncos en los que había flechas clavadas exactamente en el centro de un círculo. El rey hizo encontrar al hombre y le preguntó por la técnica que había usado. El muchacho le contestó: “Muy fácil, yo disparo la flecha al árbol y después pinto los círculos alrededor”.

No creo que sea buena idea dibujar una pareja que se amolde al perfil de las dificultades y desencuentros. Conseguir una relación duradera requiere cierta pericia. Cuando se es capaz de saber dónde está el centro del vínculo que se desea, se puede apuntar en esa dirección. Si no se decide definir primero si se coincide en los proyectos (el arco al que apuntar las flechas) la felicidad que se encuentra es solo una casualidad o una ficticia armazón.

Jorge Bucay

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